Lento, muy lento como la canciòn de la Venegas.
Pero más que lento nostálgico y triste, Oh señor...a qué se debe tanta tristeza. Dime tú, dimelo.
Es un miedo a la soledad, el peor de todos.
Es un miedo incontrolable en mí.
Es un miedo que no he aprendido a olvidar, quizá por eso, porque es un miedo que se activa de vez en cuando para recordarme Que se llama Soledad.
12 de noviembre de 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario